Napa Valley, la segunda oportunidad

Este año fue mi segunda visita a Napa Valley. La primera fue un total fracaso. Fui desde San Francisco por el día y, por desconocimiento/incorrecta preparación, no llegué a la zona de las bodegas. El valle es largo, y el comienzo llegando del sur, es lo más feo. Y me quedé sin adentrarme y me perdí lo que le da fama.20180614_102016

Esta vez, llegué del norte. QuizViajero había contado su aventura de comienzos de año y me llevaba mucha más data. Mi visión cambió totalmente. Ahora sí disfruté mucho el valle y sus bodegas.

Me alojé en Calistoga, principalmente por una cuestión de precio al ser más barato que Santa Helena. La verdad me resultó bárbaro, porque está más cerca de gran cantidad de bodegas, si bien Sta Helena es más animada como pueblo (aunque no mucho en ningún caso).

Son todos caminos tranquilos que van uniendo muchas bodegas. Y como aprendí en las visitas, las tierras tienen distintos origines (aluvional, sedimentario o volcánico) y eso hace que tengas distintos destinos de uva y calidad consecuente.DSC08870

Si tu prioridad es la visita de buenas bodegas, la mayoría de las mismas requieren reserva previa. No es un drama pero requiere una tarea previa.

Igual no hay que desesperar. Solo con la folletería que tenía en la cabaña, confirmada con la dueña posteriormente, elegí dos (no se puede más de eso por día).

Todas las visitas son pagas. No son tan baratas. Incluyen una cantidad de copas y en algunos se puede acceder al algún tapeo con cargo adicional. Según me contaron también, hay promociones por algunas tarjetas premium

No creo que sea buena idea visitar más de dos por día. Arranquen con un buen desayuno y para el mediodía pueden haber hecho dos visitas.

La primera que visité fue Chateau Montelena. La elegí porque era sin reserva, muy cerca de donde paraba y con vinos de los mejores disponibles.20180614_112956

Es un castillo o gran mansión del siglo XIX, que tiene mucha historia. Lo más significativo y que me enteré al visitarla, es que es la bodega que en 1976 ganó en sus categorías con dos productos, Cabernet Sauvignon y Chardonnay, en el París Wine Tasting, demostrando que no solo Francia podía producir vinos de alta calidad. Puso a Napa Valley en el circuito vitivinícola.DSC0888020180614_112705DSC08881

Uno recorre una pequeña muestra dentro del edificio. Ve los productos que se venden (hay merchandising diverso), lee algo de historia y ve algunas salas de reunión disponibles para desgustaciones privadas.DSC08886DSC08887DSC08885DSC0889520180614_105215

Luego uno vuelve a la entrada donde en la barra, los sommeliers van explicando las características de los 4 vinos (USD 35) que se incluyen en el testeo. Me tocó un italiano muy simpático y charleta. Hacen un buen show de cada copa y los 4 vinos son muy buenos (a mi humilde entender). Igual hay que saber que, el negocio de ellos es vender suscripciones a su club de vino, por lo que la interacción es mayor con los locales y no con los extranjeros. No es obligatorio el tasting y se puede recorrer igual la propiedad.20180614_110912DSC0889720180614_11144620180614_111042

El parque es una visita aparte. La propiedad perteneció durante un tiempo a un matrimonio chino, y en el parque se nota. Hay un lago de Jade, con tonalidad de esa piedra y algunas pagodas que se alquilan para degustaciones solo a los socios del club de vino.20180614_103954DSC08875DSC0890420180614_11360420180614_114326DSC08902DSC08909DSC08908DSC08915DSC08918

Ademas del sector chino, recomiendo recorrer la finca. No hay mayores explicaciones pero tiene lindas vistas y es hermoso ver las vides crecer.20180614_115012DSC08921DSC08922DSC08931DSC0893420180614_11523520180614_115026DSC08938

La segunda bodega fue Sterling Vineyards. La entrada cuesta por lo menos USD 45 e incluye 7 vinos (hay otras opciones más caras). Acá sí se debe pagar para ingresar.

La visita es contraria a la anterior. La calidad de los vinos es claramente inferior pero tiene unas vistas al valle impresionantes.

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Para que vean lo que decía de la calidad de los vinos, la señora tomaba Coca Cola

El edificio está en una colina, al que se accede por un funicular. En la base hay una pizarra donde uno puede escribir su deseo. Ese día estuvo mi impronta.DSC0903820180614_122806DSC09047DSC09045DSC09042DSC09040DSC09044DSC08942DSC08943DSC08940DSC09019DSC09025

El edificio es moderno. Te entregan una copa que usas en toda la visita y tiene un cartón en la base que indica la experiencia que vas a realizar. Te la podés llevar al final. En distintos rincones de la propiedad te van dando los vinos que vas a probar (1 o 2 en cada parada) y las vistas van variando con cada uno. Acá los sommeliers no tienen tanta preparación como en la otra y por ello no hay que esperar mucho del tema bodega en sí.DSC09014DSC09007DSC08992DSC08965DSC08958DSC08957DSC08955

También hay recorridos internos con vistas a los procesos de la bodega (barricas, maquinaria).DSC08984DSC08987DSC08983DSC08982DSC08979DSC08978DSC08975DSC08974DSC08973

La última parada en la terraza es la de mejores vistas. Eso sí, el último vino, uno de esos dulces, realmente me pareció desagradable.DSC08988DSC08951DSC08963DSC08947DSC08954DSC08948DSC08959DSC08969DSC08971DSC09003DSC09001DSC08993DSC08990DSC09012DSC09023

Advertido de lo que uno va a encontrar en cada una, la experiencia mejora. En Chateau Montelena los vinos fueron buenísimos y la propiedad en sí muy agradable. En Sterling una vista sublime pero vinos de calidad media. Si bien en Sterling uno ve parte de la bodega en sí (en Montelena no vi nada), ninguna te da explicación sobre el proceso en sí. Para eso nada mejor que las de Mendoza o Salta.

Pero la experiencia no es sólo bodegas.

Me dirigí a la sucursal de Culinary Institute of America (crucé otra en Poughkeepsie). Es una escuela de cocina en un edficio con historia en la región, con un local de venta de elementos de cocina y merchandising y restaurante (que no probé), cafetería y bar. En este último comí uno de los sándwiches que más me gustaron en el viaje, perfectamente hecho y con una atención de primer nivel. Todos son estudiantes y muy buena onda. No es caro el bar. Recomendable totalmente.DSC09076DSC09089DSC09057DSC09058DSC09073DSC09072DSC09067DSC09062DSC09063DSC0907520180614_15154720180614_151846

Para no dejar ahí, complemente con la sucursal de Dean and Deluca, el mismo de Nueva York. Este deli nunca falla y uno encuentra cosas espectaculares y siempre me abastezco de condimentos y lo que me tiente. Visita infaltable en el caso de estar cerca.

Después de una visita al Premium Outlet (necesitaba completar algunos regalos), fui a Santa Helena, un pueblo de una calle principal con restaurantes y negocios de decoración, moda y antigüedades. Vale la pena recorrerlo.DSC09118DSC09119DSC09123DSC09124DSC09126DSC09129DSC09130

Las vistas de la ruta invitan a parar cada tanto a sacar fotos de los viñedos y montañas cercanas. Especialmente al atardecer.

Hay otras actividades para hacer, como andar en bicicleta, spa y comer en buenos restaurantes. No es barato del todo, pero vale la pena aprovechar el día a full. Yo estuve dos noches (llegué tarde el primero ya que venía de lejos) y en el día completo pude hacer lo planeado. Un día más podría ayudar a andar más tranquilo, disfrutando de otras actividades.

Ahora si me sentí satisfecho y encontré el romanticismo que te planteaba Entrecopas (Sideways titulo original). Es un lugar para disfrutar de cierta indulgencia en un entorno maravilloso y con muy buena infraestructura y propuesta.

Un auténtico lugar dedicado al placer.20180614_18534120180614_18543320180614_18543520180614_192903DSC09110DSC09114DSC09116

 

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