17 millas y una yapa

Hace una semana te contaba de Carmel en esta publicación http://raspandoelmapa.com/2018/07/09/home-by-the-sea/ y mencionaba que de ahí había dos actividades entre otras, para realizar: visitar el camino de las 17 millas y Monterey.

Vamos por el camino primero. Se trata de una ruta que une Carmel y Monterey, bajo administración privada. La entrada cuesta USD 10.25 y es solo para autos. No se admiten motos, y los peatones y bicicletas (hay muchos que hacen este recorrido) no pagan.DSC05922

Dicen que tiene exactamente 17 millas y que su punto más famoso, el Ciprés Solitario, está a mitad de camino.DSC05886DSC05880

Este árbol está en un promontorio separado de la costa, pero pegado a ella. Hay un mirador para verlo en forma perfecta de varios ángulos. Dos advertencias: es uno de los árboles más fotografiados del mundo, algo así como la Gioconda de los árboles, por lo que no esperen estar muy solos ni conseguir una foto exclusiva.

De todas formas, es un ejemplar de más de 250 años, muy característico, increíble el lugar donde se desarrolló y vale la pena la parada para disfrutar un momento con otros viajeros. Con suerte, tendrán unos cinco minutos antes de que llegue el siguiente tour.

Pero el resto de camino también vale la pena y es por lo que hay que hacerlo con tiempo. Hay muchos miradores en acantilados, accesos a playas de arena muy blanca y fina, similares a Carmel, casas espectaculares que se pueden ver desde el camino.DSC06015DSC05985DSC05958DSC05876

Un punto muy atractivo y que fue el más me gustó personalmente fue Bird Rock Vista Point. Es una especie de rambla, donde si bien paran muchos para pasar el rato, es tan amplia que podés tener tu momento a solas en algún banco.DSC05928DSC05931

Hay un promontorio muy cerca de la costa, donde los lobos marinos trepan para descansar y desde la orilla se los escucha perfecto y uno con la cámara o un largavistas trata de divisarlos cuando suben, tan torpes como ágiles. Recomiendo pasar un rato descansando por ahí.DSC05890DSC05938DSC05950DSC05955DSC05956

Dado que lo recorrí en sentido Carmel-Monterey, el primer sector es el boscoso y de costas más altas y el final es de playas más abiertas y vegetación baja. Hay además un sector de bosques que se puede visitar (The Crocker Cypress Grove) que estaba temporariamente cerrado por algunas reformas. Suele suceder.DSC05907

Otro punto destacado es Spanish Bay, una playa en forma de bahía con varias paradas que valen la pena, como Restless Sea (donde el mar golpea las rocas y tratás de sacarle a la ola más llamativa), la playa en sí, muy rocosa, pero con muchas aves, y el faro, que está más tierra adentro, pero al que siempre es lindo acercarse.DSC06026DSC05977DSC06015DSC06018DSC06030

Todo este recorrido está acompañado de campos de golf, que se cruzan en el camino (de hecho, hay varias advertencias de cruces a nivel con los carritos) y que incluso llegan a la orilla del mar.

El más reconocido es Pebble Beach, muy cerca de la entrada de Carmel. Ahí ya están preparando todo para el USOpen 2019 que se jugará por sexta vez en esa cancha. Es el que más veces lo ha recibido (va rotando todos los años).

Como el Club House es parte de un resort, se puede estacionar y pasear por el camino que une los hoyos y apreciar las casas y links en forma directa. Si lo hacen durante el próximo año, reconocerán después en la trasmisión los lugares. Vale la pena por la vista.

Además, tiene un bar y restaurant, no extremadamente caro, donde de si la consumición supera un mínimo de USD 35, se puede usar el ticket de entrada del auto para compensarlo como parte de pago.

Hay también un pequeño centro comercial, muy dedicado al golf obviamente, y un pequeño mercado, donde se puede comprar todo lo necesario para almorzar en cualquier lugar del recorrido. La oferta de vinos es lo más importante, así como muchos productos japoneses, por si quieren curiosear.

Cuando se va llegando al final, uno llega al Parque Lovers Point, ya ingresando a Monterey.DSC06043DSC06033DSC06031

Desde ese momento se puede apreciar la diferencia entre Monterey y Carmel. El primero es un puerto pesquero básicamente y el segundo un balneario de hermosas playas. Por eso es que Monterey se ha ido transformando de una enlatadora de pescados en un base de descanso para visitar este tramo de la Ruta 1, incluso hasta Big Sur.

El Canery Row es el sector de las viejas procesadoras de pescado, que fueron quedando obsoletas y que se transformaron en un acuario (que no visité) que dicen muy recomendable para chicos, comercios de los más diversos gustos, y hoteles de todas las categorías posibles.DSC06050DSC06057DSC06054DSC06051DSC06059DSC06065DSC06071

Es una ciudad para pasear tranquilo, entretenerse con la oferta gastronómica y si uno prefiere gastar menos, definitivamente alojarse en alguno de los hoteles más alojados de la costa. Las distancias son cortas, el transito es totalmente manejable y Carmel por la ruta directa está a menos de 5 millas.

Justo el día que pasé por la tarde había un mercado, de los que crucé muchos en este viaje, donde te podés mezclar con los locales, que salen a disfrutar del buen clima, comer algo distinto a lo habitual, y tomar unas cervezas con amigos.

Por suerte, viajar sin tanta planificación ajustada, te permite salir del cronograma sin atrasarte y disfrutar.

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