Breaking News: Me pasé al #TeamLondon

Tanto meditar como escribir esto, me llevó a la conclusión de que me resultaba imposible sostener esta charada por más tiempo. Me tomó un tiempo prudencial, pero debo ser honesto con los primeros y fieles seguidores de esta naciente página

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Que la inocencia les valga!!!

Nunca se olvida el primer amor. Y ese se llama Nueva York. Uno podrá adorar otras ciudades, pero al momento de declararse, siempre vuelvo a la ciudad que me movió el piso de entrada.

Ironía: este recital está grabado en Londres

Londres, nada “despreciable”, tuve que darle una segunda oportunidad para que me gustara. De hecho, mi segundo viaje a Europa fueron 6 días solo a esa ciudad, porque no podía creer que no me hubiera impactado como a tantos otros. Pero es tema de otro post. Vuelvo a NYC

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Park Avenue, desde el helicóptero

La primera vez, esa que te marca, fue en 1993, luego de recorrer Europa, en un vuelo triangular desde Madrid, llegue a este monstruo. No era aun la ciudad amigable que es hoy, no había llegado Giulani a hacer su reordenamiento. De hecho, en algún momento me pregunté que estaba haciendo caminando a ciertas horas, cuando un quiosquito donde trataba de entrar estaba cerrado con llave, por cuestiones de seguridad. Hoy no pasa eso.

Pero de entrada me maravilló. Manhattan me dio la sensación de un portaaviones, en este caso, un portarascacielos. La proa es el Distrito Financiero, todavía con las Torres Gemelas, donde el vértigo te lo daba ver ahí nomás a la otra torre, más que apoyarte contra el vidrio a 400m de altura o poder salir a la terraza.

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Esa vez no paré cerca de Times Square, como casi siempre recomiendo ahora al que se inicia. En esa época no era una zona tan vistosa y amigable como ahora. Mas bien encontrabas prostitución, sex shops y drogas por doquier.

La caminé a lo tonto. Inicié lo que sería una costumbre durante varias visitas, que era caminar la Quinta Avenida desde la 59 hasta Battery Park, para ver como iba cambiando el paisaje: lujo extremo, baratijas, Empire State, Union Square, Washington Square, edificios públicos, zona financiera

Hice mi primer vuelo en helicóptero. No había muchas restricciones por donde hacerlo, por lo que pude sobrevolar bien desde los techos de esas moles y tener una perspectiva totalmente distinta.

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Necesita presentación? Estatua de la Libertad, desde el helicóptero

Conocí al Met,  el Metropolitan Museum of Art, que se transformó en una visita casi obligada en las 9 visitas siguientes. Iba descubriendo mi curiosidad por el arte, y todavía era más clásico en gustos. Recien con muchas visitas posteriores empecé a palpitar arte más contemporáneo. Ni hablar de poder ver el templo de Dendur, que después cuando visitaría Egipto, entendería mejor.

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Templo de Dendur – Metropolitan Museum of Art

No existía High Line, en realidad, existía pero estaba abandonada como lo estuvo durante décadas.

No estaba de moda el Soho, ni el MeatPacking, ni Sex and the City  habia publicitado los cupcakes de Magnolias Bakery.

 

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Rockefeller Center – 6° avenida, hoy tiene un Magnolias Bakery

 

Brooklyn tenía linda vista de Manhattan, pero ojo al oscurecer.

Ya estaba la torre Trump, pero quien sabía que iba a ser presidente unos añitos después.

El Plaza aun era todo hotel, pero no habían filmado Mi pobre Angelito.

Había muchos comercios que me gustaban, que la topadora del cambio los fue transformando o eliminando: el de la NBA, Coca Cola, Fao Schwarz con su pianito, Revlon (mamá llegó a comprarse sus labiales), Macy’s aunque sin su última renovación de USD 450 millones, Circuit City (Amazon se fundó al año siguiente), Tower Records (Virgin llegaría y se iría posteriormente), y la lista seguiría. Quizás no son los cool ni los más importantes, pero era lo que te llamaba la atención en ese momento.

 

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Fao Schwarz, con sus característicos peluches

 

 

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Macys con su “Tienda más grande del mundo”, y quien aun no vendía su local y su “Tienda más pequeña del mundo”

No pude tomar café razonable, todo era de filtro y lavado. De hecho, Starbucks llegó al año siguiente. Como mucho conseguías un ristretto en Little Italy, antes de que lo cercara Chinatown.

 

Así y todo, con todo lo que vendría después, fue lo que más me impactó. Tenía altas expectativas y las superó. Los años la transformarían, como uno se transforma. No vi una ciudad cambiar tanto para bien, rescatando algunas cosas, cambiando radicalmente otras, evolucionando.

Europa me fascina, historia, raíces, culturas distintas en pequeñas distancias. Pero Nueva York es para mí, la capital del mundo. Poderío, tradición joven y no anquilosada en reglas difíciles de entender por quien no pertenece a ella. Se transforma, rejuvenece y sorprende con el paso de los años. Pude ir 10 veces y nunca me arrepentí de nada. Una compañera antes de su primer visita, cuando me preguntó algunas cosas y le conté la cantidad de veces que había ido, pensó que estaba loco (o confirmó, no sé bien). Cuando volvió, me dijo que me entendió.

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Skyline desde el JFK en la vuelta a casa

Mucha influencia debe haber tenido Woody Allen en esos 3.5 minutos iniciales de “Manhattan”, que si no viste nunca, aunque no te guste el director, te desafío a verlos y repetirlos hasta el cansancio. Fotografía Nueva York para el enamoramiento en perfecta sincronía con George Ghershwin y Rapsodia en azul. Quizás Londres no tuvo la suerte de tener alguien lo hiciera tan bien.

“New York was his town and it always would be”

Como dijo China Zorrilla, envejecer es cambiar de gustos y los nuevos son tan disfrutables como los anteriores.

Mis gustos cambiaron pero Nueva York siempre está ahí para satisfacerlos, sin defraudar. Si alguno por un momento pensó que me pasaba en serio de Team, no saben lo cabezadura que soy.

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4 comments

  1. No hay nada malo en cambiar de team. Fui varias veces a ambas, a New York igual que vos cuando no podías andar de noche y tenias que tener cuidado de no equivocarte en el subte. A Londres la disfrute de más grande. Aunque todavía no me quiere. A todas las ciudades que voy me ubico al instante, aunque necesite algún mapa o gps sé adónde estoy y adonde tengo que ir. Menos en Londres. Me encanta, pero no me ubico. Igual no pasa nada. Son dos ciudades hermosas, cada una con lo suyo. Podría decirse que soy #TeamNewYork, pero también quiero mucho a Londres.

    1. Me encanta Londres pero mi amor por Nueva York fue instantáneo. Es una broma del dia de los inocentes para quienes me conocen. Creo que todas las ciudades tienen algo. Lo loco es que no fui en su mejor momento y sin embargo fue un flash. Gracias por tu comentario

  2. Yo también fui en esa época, y cuando volví lo primero que hice fue ir a buscar las tiendas de Coca Cola y la de la Warner!!! Muy buenas las fotos!!

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