Mi mejor producción

Ya algo conté en mi primer post este viaje (https://raspandoelmapa.com/2017/12/03/cuando-hiciste-el-click-de-que-realmente-te-gusta-viajar/). Fue paradigmático. Me llevo un año de preparación, con 6 meses de total silencio, donde solo algunos amigos de Buenos Aires sabían lo que pasaría.

Para las fiestas habíamos tomado la costumbre de juntarnos con amigos para año nuevo. Navidad era para pasarlo en familia. El 31 de diciembre de 1998 estábamos en la casa de Ana, cerca de la bajada Sargento Cabral en Rosario, cuyo balcón da aun hoy hacia el rio y donde detrás de los árboles y edificios de la avenida Belgrano, se adivina el Monumento a la Bandera.

Cuando salimos a ver los pocos fuegos artificiales que había en la época, empecé a sentir que el famoso cambio de siglo tenía que ser distinto, algo para recordar. Aun hoy puedo jurar que fue en ese momento y bajo esa sensación que lo empecé a imaginar.

Primero fue pensar que y creo que nunca baraje otra idea que por una vez en la vida al menos, teníamos que pasar las fiestas en España, con la familia de Papá. Varias razones, como que había contacto fluido, su hermana había nacido allá, la familia grande estaba allá y él había ido con Mamá un par de veces de visita pero nunca habíamos ido los 4 juntos. Alguna visita habíamos tenido, de mi tía, algunos primos y una tía de Papá. La historia merece un pequeño párrafo para darle contexto a la inmigración.

Mis abuelos gallegos se casaron allá por la década del 20. Tuvieron dos hijos y mi abuelo se vino para Buenos Aires, dejando a su familia para traerla después. Uno de los hijos fallece y mi abuela deja a su hija (Tucha) al cuidado de mis bisabuelos para volver a encontrarse su marido en Argentina. Se vuelven a encontrar, tienen dos hijos más (el segundo argentino sería Papá) y cuando quiere traer a su hija, ella ya tenía su vida en Pontevedra, Galicia. Se había sentido abandonada por sus padres y se había encontrado con Tian o Sebastián, quien sería su esposo todo el resto de su vida. Vino un hijo más y las décadas pasaron con distancia, sin nuevos contactos y no tan fácil de ningún lado de Atlántico.

Mi abuelo fallece sin volver nunca y no volver a ver a su hija. Mi abuela viajó un par de veces con mi tío mayor pero mi tía siempre pensó que además de abandonada, le había ido peor y tenía cierto enojo (así lo manifestó). Ese sentimiento sólo cambió cuando logró visitar Rosario en 1978 para las Fiestas y ver la realidad de los americanos sin imaginación de por medio. Decente sin excesos, laburantes. También le permitió conocer a dos de sus hermanos (ella tenía 55 y papa 45). Así las cartas en papel avión empezaron a ser periódicas y más amplias (Mamá escribía mas incluso). Los viejos fueron por primera vez en 1985 y otra vez en 1991 creo.

Mi primera visita fue en 1993. El primer Gran Viaje, hasta triangular fue, ya que todos tratábamos de abarcar todo, porque no era fácil ni sabíamos si se repetiría. Mínimo 30 días para un viaje de esos (en mi caso fueron 40, juntando dos años de vacaciones y licencia sin goce de sueldo). A partir de allí, el amor fue genéticamente natural, con la ventaja de que la distancia nos vuelve a todos agradables, porque sabés que disfrutas ese momento y no se generan tensiones por largo rato después.

Galicia entonces era ideal. Además, allá estaba algo roto, por la partida de Manolo, uno de los primos congregadores de la Familia. Ellos habían dejado de juntarse como era habitual ya.

Era la época de Sorpresa y Media, un programa que cumplía sueños con la ventaja del 1 a 1 (fan total de las historias de viajes sorpresivos de emigrantes que vuelven a su tierra después de décadas), y sentía que tenía que armarlo con esa idea.

Así fue que hablé con Dolores, mi agente de viajes y que me enseñó a armar viajes para la posterior época donde internet facilitaría todo para los inquietos como yo, y empezamos a ver costos y posibilidades.

Preparando la idea

La sorpresa era el viaje a pasar las fiestas en España. La primera media sorpresa era pasar unos días previos por Nueva York (ya saben, Team New York y además, sería en el maravilloso diciembre). Ahí empezó.

Primer gran duda. Mi hermano se va con su novia, hoy su Esposa, a hacer, adivinen, un triangular!!! Europa y Nueva York! En mayo! Que hacía, le decía? Lo excluía del mío? Yo ya había llamado a mi tía para asegurarme que no hubiera problema, pero no podían contar nada. Tenían que aguantarse. La prueba fue superada. Creo que un hubo un desliz pero que pasó desapercibido.

Llegó el finde clave de junio. El 20, junto con el día de la Bandera, cumple años Mamá. Y coincidía en el finde con el día del Padre (3er domingo de junio). Pero justo un amigo de entonces me pide que me quede 15 días en su casa cuidando a los perros (yo vivía en depto en ese entonces). Terminé viajando el sábado al mediodía, dejándole agua y alimento a los perros, para volver el domingo temprano antes que los pichichos destrozaran todo.

El sábado cuando llegué, estando los 4 en casa, les entregué a los viejos una caja, tipo mamushka, que iba contando lo que iba a pasar ese diciembre: un viaje a especial para pasar el cambio de siglo con la familia española, con paso previo de 4 días por Nueva York. El pasaje estaba representado por una ticketera de papel con los mismos tramos que me había conseguido Dolores. Locura total. Mis viejos emocionados. Mi hermano que acababa de volver de allá no entendía por qué volvería a fin de año. Por un momento creo que pensó que lo dejábamos (porque él no cumplía años ni era padre como para recibir regalo).

Solo tenía hechas reservas para asegurar precio (en ese momento duraban varios días y sabemos lo que cuestan los pasajes en la segunda quincena de diciembre), así les daba la posibilidad de que si querían hacer algo más, lo organizaran rápido. Terminaron armando una visita a Madrid de un par de días y Andalucía después. Yo me volvía para trabajar (alguno tenía que pagar el viaje).

Hubo más sorpresas, como en la tele. Como la estadía en NY tenía una noche de sábado, había una tarifa especial (280 usd la doble) en el Waldorf Astoria. Pero no conté nada, porque quería que se enteraran al llegar.

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Waldorf Astoria
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Teníamos fax en la habitación
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El hall del hotel
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Cada entrada tenía una decoración diferente

Primer etapa – Nueva York

Cuando llenamos migraciones de EEUU les di la dirección del hotel pero no el nombre, porque era supuestamente difícil de escribir. No sospecharon.

Pero cuando salimos de la terminal, nos esperaba un señor para el transporte contratado con un cartelito de Waldorf Limousines (si, también contraté de esas limusinas largas, no podía con mi genio). Pero tampoco era raro, hasta que llegamos al auto y mi hermano ata cabos: al ver el largo vehículo negro, me dice “el cartel decía Waldorf, vamos a ese hotel?”. Y con cansancio, lo admití. Ya estaba. Ahhh, estás loco!!! Tiró Carmencita.

Así fuimos sonriendo dentro, mi hermano tocando todos los botones y perillas, hasta que cerró la división con el chofer y nunca supo cual era para volver a bajarla. Vimos un par sacando fotos al auto como si fuéramos estrellas (en esa época nos llamaba la atención aun) pero lamentablemente no tuvimos ningún embotellamiento, era muy temprano, todo fluía y llegamos rápido. Hubiera estado bueno que durara más.

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Mi cara es cansancio y tensión
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Los agazajados disfrutan

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Visitar NY en familia fue grandioso. Ya tenía tres visitas a Gran Manzana, Mama había ido con una amiga y mi hermano hacía unos meses. Papá la conoció en ese momento. Y me dí cuenta que le gustó la tarde que a pesar de que llovía y hacía frio, nos acompañó con mi hermano caminando hasta el Sony Center mientras Mamá descansaba un rato en la habitación.

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Los carteles marcan otra epoca
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Little Italy cuando era más grande que Chinatown
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El infaltable árbol del Rockefeller Center

Les hice hacer algunas de las cosas que me gustaban: primer almuerzo debía ser en una de las cafeterías de Bloomingdales, donde había descubierto la existencia del medio sándwich-media sopa, otro día había que caminar la Quinta avenida hasta el Bajo Manhattan, almorzando en Pier 17 en un restaurant con bow window a pleno sol en Fulton y South (no existe ahora), descubrimos el apple cider en el muelle y cuando pasamos más tarde por las Torres Gemelas, no subimos, porque las nubes bajas no permitirían ver nada. Fue la última vez que las vi. También ir al Met y almorzar en su cafetería para seguir repuestos por este museo maravilloso.

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La infaltable visita al Met
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Central Park
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Compraba láminas para enmarcar en esa época
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En Wall Street se podía caminar y transitar aun
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Fresquito en el Empire State
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Pier 17 en tarde hermosa

Fueron 4 días geniales, con el espíritu navideño a pleno en toda la ciudad. Hermoso. Y con lo mejor por venir.

Las Fiestas en Familia

En Galicia nos alojamos separados. Los viejos con mi tía y mi hermano y yo, en un departamento que estaba desocupado en el mismo edificio y que llevaron unas camas para nosotros. Ahí también pasamos la Nochebuena después. Creo que es la más multitudinaria que he pasado hasta ahora incluso.

Una ventaja inesperada de la fecha fue que habían vuelto muchos primos de sus trabajos fuera de Pontevedra y pudimos conocerlos y salir. Mención especial para Chantal y Patricia, que juntos salimos con sus futuros maridos (Miguel y Juan) y nos terminamos subiendo a los parlantes para cantar Vivir así es morir de amor con Camilo Sesto. Hoy son todos exitosos profesionales, y por suerte no había fotos fáciles en esa época. Ana, Vicente y Alberto también acompañaron en andanzas por ahí.20200517_204652.jpg20200517_204816.jpg


Pablo nos invitó con sus amigos para ir de copas en el cambio de siglo. De esa noche, no recuerdo tanto.20200517_203340.jpg

Dori y Quique como siempre estuvieron presentes. El tiempo demostró que el sentimiento de primos esta presente en las ilusiones de historias entrecortadas por la distancia. Todavía no era fácil armar lazos cuando para hablar por teléfono había que pedir turno. Y ahí los había.

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Mi hermano es muy fan de Ñuls
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Parque de Castrelos – Vigo

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Monte Santa Tecla – ruinas celtas
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Monte Santa Tecla, donde se unen España, Portugal y el Atlantico

Hubo visitas a Vigo, cruzamos a Portugal (aun no había Euro, aunque si ya Schengen) hasta Viana do Castelo, Santiago en Año Santo (por el Jubileo, cruzamos la Puerta Santa y participamos de la Misa del Peregrino, con botafumeiro y todo) y La Coruña (hermoso almuerzo al lado del mar en familia chica y posterior subida al Faro de Hércules, con Papá corriendo para llegar al baño, frío traicionero)

La alegría de la Navidad fue fuerte. Acostumbrados a familia acotada como la que tenemos por Argentina, ser tantos y tan desconocidos de día a día pero tan cercanos de sentimiento fue maravilloso. La preparación de enormes fuentes durante el día parecía trasladarnos a una aldea gallega, donde la comida está presente por demás.20200517_203313.jpg

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Segunda Navidad juntos

Año Nuevo no fue icónico en el show (aunque tuvimos nuestros fuegos artificiales sobre el rio Lerez) sino que fue imborrable en el sentimiento, de poder vivir muchos días a plena familia. Esa que la vida había separado por decisiones se fueron dando. Sin juzgarlas, hay que entenderlas con la perspectiva y el contexto apropiado.20200517_204722.jpg20200517_204659.jpg

Si alguna vez quería pasar un año nuevo distinto, fue perfecto.

La despedida fue en el Aeropuerto de Santiago. Al tiempo Tucha, mi tía, partió y esta foto fue la última de ellos juntos. Siempre me pareció perfecta la foto. De las más lindas que tuve la suerte de sacar. Una despedida con sonrisas, como Juano diría después en Argentinos en el Camino: no estés triste porque terminó, está alegre porque sucedió.20200517_204851.jpg

Nuestra tarde continuó caminando las calles de Madrid, mientras hacía tiempo para volver a Barajas desde Plaza Colón (es un viaje que me acuerdo todo a pesar de los 20 años). De nuevo la familia chica, nuestro último viaje todos juntos.20200517_204955.jpg

Soñar pensando en el otro

Ahora que estamos atravesando la dura pandemia, con consecuencias ecónomicas y familiares que aun no podemos medir en cuanto nos afectarán finalmente, está bueno mirar lo que llegaste a lograr y aun lo que podés imaginar. Habrá que adaptarse. No será igual, pero será.

En ese momento, no tenía los recursos ni podía medir todas las alternativas. Te jugabas un poco más en las decisiones imperfectas. Pero cuando construís los momentos, los recuerdos quedan perdurables. El otro día lo confirmé con Papa.

Atrévanse a imaginar un momento que sea trascendente para Uds y después armen el circo que quieran y puedan. El esfuerzo está en pensar en sorprender y eso no necesariamente es dinero. En definitiva pagué 4 pasajes y 8 noches de hotel para poco más de 2 semanas de viaje. Ojalá sean los viajes que a todos los que andamos por acá nos gustan, pero la sorpresa pensada en el otro más que en vos queda grabada para siempre.

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La familia mucho antes de Raspando, en el Faro de Hercules, La Coruña

17 comments

  1. Her, me emocioné con tu post. Hermoso viaje. Me dan ganas de organizar algo con mi familia y que pase esta mierda del covid… te mando un abrazo con el afecto de siempre

    javi

    1. Hermoso viaje.Y bello relato ! Soy muy feliz cuando viajo, sin dudas. Pero fui muuuuy feliz cuando les regale ( sorpresa) a mis viejos unos pasajes e hicimos miami -new York. Mamá fanatica de los brissshhhosss su deseo era Miami. Papá quería jazz del auténtico. Y coronaron con un té en él Plaza para dos. Ser feliz con la felicidad de nuestros padres es grandioso. Disfrute muchísimo. Ojalá pueda volver a hacerlo incluyendo a mi hermana .. y felices los cuatro!!!! jajajaaj Hermoso Raspi!!!

      1. Que lindo. Todos felices. Se puede! Animate a armar algo los 4 (o el combo completo familiar, un finde con algo especial, yo te hago el combo jaja)

  2. Genial bro. Lo raro es que, después de tanto tiempo lo recuerdo casi de la misma manera que vos. Mi memoria para muchas cosas no es de lo mejor, pero ese viaje, con los viejos, con vos, a donde fuimos y con quienes estuvimos, siempre lo tengo presente. Una vez más muchas gracias

  3. Chapeau!! Qué producción, tanto la sorpresa como la recopilación de fotos y el relato del post, felicitaciones!
    Regalar experiencias, momentos y recuerdos son, en mi opinión, los mejores regalos que existen.
    La foto con la tía Tucha, simplemente perfecta.

  4. Muy bueno, qué nivel de memoria para el detalle !
    Esos «masterplan» son inolvidables, sobre todo como decís al recordarlos con la distancia del tiempo.

  5. Hola Hernán! sabés que me encanta dejar plasmados en el blog los gratos momentos vividos y creo que este post será invaluable para tus sobrinas, porque describes con lujo de detalle las vivencias de ese viaje que parece tan lejano en el tiempo.
    Aplausos por la gran idea que has tenido y por compartirlas con nosotros.
    Besos

    1. No pense que iba a tener tanta repercursión en el resto, ya que lo considero muy personal y tan lejos en el tiempo. Es un viaje tan familiar, que quería relatarlo justo por eso, para que los ayude a los estuvieron y a los que no, a recordarlo o conocerlo. Besos

  6. Que hermoso homenaje a tu familia, al reencuentro, a los que ya no estan!!!!! . Seguiremos soñando, para sorprender y sorprendernos. !!!

  7. Conociendo a tus papas y mi admiracion q tengo por ellos conoci hoy desde tu vos lo q se lo importante q fue para ellos ese viaje. Bravo Hernan un recuerdo q viviran junto a tu hermano POR SIEMPRE

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