Tour de France

No es un viaje en bici sino el nombre que le puse en el post resumen de todos los viajes http://raspandoelmapa.com/2017/12/18/bitacora-de-viajes/ que publiqué anteriormente.

La idea es describir un poco más en detalle este recorrido por Francia que hice en 2015 y luego ir complementandolo con las usuales publicaciones de lugares en particular.

El viaje arrancaba por Paris. No es lo usual, ya que dejo la ciudad principal con estadía más larga para lo último pero por razones laborales tuve que posponer el arranque y lo armé al revés porque ya tenía los tickets para cuartos de final en Roland Garros.

Ya en el aeropuerto de San Pablo tuve la primer sorpresa. Esperando para entrar entre los últimos, me crucé con Gustavo Kuerten, que también iba a Paris, a presentar su libro, pero los brasileros lo acaparaban. Por suerte, como estaba en las primeras filas de Economy, pude ver que se sentó, cortina de por medio, 3 o 4 filas delante. Y antes de despegar avancé para pedirle esta foto, a la que accedió con muy buena onda.IMG_2360


París

Fueron 8 noches, de las que 2 jornadas fueron dedicadas al torneo. Ahí tuve entradas para ver una jornada en cada estadio.

De las cosas que incorporé estuvo la Fondation Louis Vuitton. No solo sorprendente el edificio, diseñado por Frank Gehry, sino las instalaciones que estaban exhibidas. Había abierto el año previo y realmente es algo que no hay que dejar de visitar, por el edificio y sus obras.

Otros puntos altos del viaje fueron dos segundas visitas al Louvre (me cuesta disfrutarlo por su tamaño), y la Defense. Ambos los había visitado en mi primer viaje solamente en 1993.

No faltaron el imperdible Musee D’Orsay, La Orangerié (un pequeño museo de ticket conjunto con el Orsay), Montmartre, las Galleries Lafayette y su terraza, Notre Dame, el museo Picasso, y caminar-bicicletear infinitamente por todos los barrios que pude.

Al parar en la zona de la Bastilla, descubri el Viaduct des Arts, un pequeño jardín elevado, similar en concepto a la High Line de New YorkDSC06211

Visitando la zona de la Torre Eiffel lo crucé a Alain Prost, pero no iba a comer en el mismo restaurant solo para una fotoDSC06381.JPG

Un día fue para visitar en tren Reims, en plena zona de Champagne, para visitar alguna bodega (en mi caso fue Taitinger, plenamente recomendable, no más de tres copas para salir con vida) y su catedral.

Me movilicé más que nada en bicicleta, a través del sistema público. Totalmente recomendable. En 7 días de uso, me costó 10 euros. Lo complementé con una compra de 10 tickets de Metro, que terminé usando solo porque me sobraban

Tomé un TGV para ir a Lyon, una de las grandes sorpresas del viaje.

Una ciudad con ruinas romanas, un centro histórico pequeño pero muy agradable, flanqueada por dos ríos que se unen en la zona de Confluencia, muy moderna, repleta de pequeños bouchons (bodegones), donde comer es realmente un placer. Bien merecido el mote de centro gastronómico de Francia.

Tomé el auto para comenzar el road trip más habitual. El primer punto de destino fue Avignon, donde comencé a recorrer la Provence.

Dos son sus puntos principales

  • el Palacio Papal, donde residían antes de terminar en Roma. Impresionante aunque hoy se lo vea austero por la falta de decoración interior.DSC07501.JPG
  • El puente St Benezet (Sí, el de “hacen así, así las planchadoras….”) Es muy poco lo que queda e incluso dicen que nunca fue terminado en su totalidad, ya que el río tiene varias islas en la zonaDSC07566.JPG

Desde allí visite el inmenso Pont du Gard, un acueducto puente que fue construido en el Siglo I (año 40 a 60). Inimaginable que esté ahí tan entero para poder apreciar esa maravilla romana.

Otra visita fue Gordes. Es un muy pequeño pueblo con dos puntos absolutamente imperdibles. El primero es la Abadía de Senanque, ubicada en el medio de un valle, en un lugar de absoluta tranquilidad. El silencio al entrar en la abadía daba escalofríos. Parecía que te habían tapado los oídos.

El segundo es el pueblo en sí, que tiene un pintoresco conjunto de casas y la una de las vistas más bellas de todo el camino. Ahí me encontré con unos argentinos sacándose fotos.

Nimes también fue parte del recorrido. Hay dos lugares romanos perfectamente conservados. La Arena y la Maison Carée. Este último es un templo que no se sabe a que culto estaba dedicado.

De camino pasé por Saint Remy en Provence. Es donde está el hospital donde estuvo internado Van Gogh. Impresionante lo facil que es imaginar las inspiraciones para sus paisajes. Si bien es acotada la visita, para un fan de este maestro es fundamental el paso por aquí.

La siguiente base fue Aix en Provence, antigua capital de la región. Alli se puede pasear por el Viex Aix (Viejo Aix) y el Cours Mirabeau, un boulevard de hermosas construcciones y arboledas. El museo Granet está dividido en dos, una de las cuales está en una antigua iglesia recuperada para una colección del siglo XX

El recorrido me llevó a Cassis. Es un coqueto balneario que hace de entrada a Corniche des Cretes, un camino de cornisa no difícil para conducir. Vistas increíbles con el plus de un encuentro de autos Bugatti que hicieron su entrada al pueblo mientras estaba  comenzando a recorrerlo.

Marsella fue la siguiente parada. Ciudad de mala fama. Entrada de mucha inmigración ilegal, particularmente de Africa. El ambiente a veces es algo complicado. Pero han trabajado mucho en contenerlo y la verdad, me encantó. El Puerto Viejo, el Museo de la Civilización y la Basílica de Notre Dame de la Garde merecen la visita

Volviendo un poco tierra adentro, la siguiente parada fue Arles. Esta apacible ciudad me recibió después de una lluvia, por lo que se enfatizó su tranquilidad a pesar viernes por la noche. La arena romana es su atracción principal, pero cuando no, Van Gogh está presente en la Place de Forum, que fue protagonista de un cuadro. Hay un pequeño museo sobre el pintor que vale la pena visitar.

Tambien la Iglesia de St Trophime merece una visita.

El sábado por la mañana disfruté de un típico mercado provenzal en la puerta de mi hotel.

Cerca de ahí está Les Baux de Provence. Se trata de un castillo en ruinas en lo alto de una montaña con una excelente audioguia.

Otra de esas gratas sorpresas que uno define en el lugar es Carriere des Lumieres. Es una exhibición audiovisual realizada en una cantera abandonada, imposible de describir y totalmente distinta. Uno se mete en obras históricas que van mutando con música, sin saber para donde mirar. Para disfrutar.

El viaje siguió a Carcassone. Un castillo de cuentos, que se mantiene con vida de día y de noche. Hay que visitarlo de día y de noche. La ciudad alrededor es muy tranquila y todo gira alrededor del mismo

Antes de llegar a Toulouse, me desvié a Lourdes, visita para aquellos que tienen algún motivo religiosoDSC09636.JPG

Toulouse tiene una vibrante energía, al ser ciudad universitaria, base de Airbus, con muchos empleos de buena calidad y su dosis de historia sin agobiar. Es para andar y disfrutar su comercio y vida nocturna, sin dejar de disfrutar la Basílica St Sernin, la Eglise des Jacobins y el Hotel d´Assezat, el museo de la colección Bemberg en una antigua mansión.

No termina ahí. Seguí rumbo a Albi, la roja, por los ladrillos usados en la mayoría de sus construcciones. Se destaca su Catedral de Santa Cecilia, del Siglo XIII. El museo de Toulouse Lautrec estaba cerrado ese día (excusa para volver)DSC00049

La siguiente parada fue Cordes Sur Ciel, un poblado clavado en lo alto de una pequeña montaña con unas vistas hermosas.

La noche me encontró en Cahors. Esta ciudad tiene un puente medieval de 6 arcos llamado Pont Valentre, del siglo XIV y se puede recorrer a pie buscando recovecos medievales y renancentistas que abundan y te transportan en el tiempo. Es la zona original del malbec.

Me traslado a Rocamadour, una ciudad cornisa de construcción totalmente inverosímil, solo para aquellos dispuestos a subir y bajar ese pueblo montaña. El lugar fue elegido por Saint Amadour como su lugar de retiro y fue lugar de peregrinaje, hoy parte del Camino de Santiago. Tiene menos de 700 habitantes.

Desde ahí realicé algunas visitas. La primera a Grouffe de Padirac, un inmenso hoyo (sima es el nombre técnico) descubierto a fines del Siglo 19 de 100 metros de profundidad que lleva a un río subterraneo que se recorre en balsa. Algo totalmente distinto y para ver algunas estalactitas y estalagmitas.

De ahí llegamos a Collonges la Rouge. Un pobladío rojo furioso, donde el verde de las plantas y las flores de colores resaltan. Es muy pequeño y rápido de recorrer.DSC00377.JPG

Otro recorrido fue Sarlat-la-Canéda. Un ciudad medieval que era un importante mercado en su época de gloria.

Muy cerca esta Beynac-et-Cazenac, un escarpado castillo sobre el rio Dordoña, cuyas vistas al valle y el rio te cortan la respiración.

Casi pegado está Domme, que en lugar de castillo es un pueblo con una vista muy parecida, pero permite ver el castillo a lo lejos.DSC00596.JPG

El viaje terminó en Tours y la visita a los castillos del Loire, que reseñé en esta reciente publicación http://raspandoelmapa.com/2018/03/10/tours-et-les-chateaux/

De ahí fue directo a Charles de Gaulle a devolver el auto y emprender el regreso, feliz de haber recorrido centro y sur de Francia, disfrutando de historia, arquitectura, arte y paisajes inigualables.

Espero que este recorrido te sirva de base para planear un viaje completo o hacer parte de este.

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2 comments

  1. Hermoso recorrido! algunos de los puntos nombrados los he conocido pero otros están pendientes. Francia es hermosa, pero no tengo onda con sus habitantes… no me siento cómoda, pero eso no es un impedimento para ir y disfrutar de sus paisajes:)
    Hasta pronto!

    1. Betty, seguro que los habitantes no te han experimentado lo suficiente. No he tenido inconvenientes en ese sentido. Y los paisajes son totalmente distintos a los que viste en Escandinavia y también de la querida Alemania. Y no puse nada de la comida!!!

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