Cuando hiciste el click de que realmente te gusta viajar?

Comencé a trabajar 10 días antes de graduarme de Contador Publico Nacional. Con buen sueldo, comparado con lo que ganaban mis amigos. La mitad de mis compañe20171203_183657ros de secundario terminamos en la misma carrera, deformación obvia por la escuela a la que íbamos, por lo que la comparación fue muy fácil.
Conseguí un trabajo piola, no directamente relacionado con mi profesión, en algo que no entendía, que la empresa no hacia aun pero creía que debía desarrollar. Mi jefe, uno de los accionistas, creyó en mí para eso.
No lo defraudé tanto parece y a los seis meses, ya me había duplicado el sueldo. En estas épocas de inflación parecería que no es tanto, pero comenzaba a correr la Argentina sin inflación.

Año 1991. Soy viejito para los millenials. El crecimiento era real. Además, vivía con mis vie20171203_183632jos y como no era gastador, ahorraba.
Me compre el 0KM por $ 17500 (se dan cuenta que pasó el tiempo, no?). Hasta ese momento veraneaba con mis viejos, la mayoría de las veces en la costa bonaerense, más las vacaciones de invierno en La Falda, Córdoba casi siempre, en una casa de la familia ampliada. Lo disfrutaba, y como cualquiera que vivió esos años 80, me hubiera encantado ir a Brasil, comprar la tele en Uruguaiana, algún deme dos de los primeros que existía, ni hablar de Disney, pero en casa había otras prioridades y limitaciones. Nunca me quejé. No faltaron nunca la arena, amigos temporales de sombrilla (nunca #teamcarpa), 15 días de familia a full. Tampoco hubiera estado mal.
Año 1992. Juegos Olímpicos de Barcelona y Expo de Sevilla. Nieto de españoles con familia allá. Vamos!!! NOOO, recién tenemos laburo y está bueno. Aguantá

Año 1993. Me saco el gusto. Ya tengo vacaciones pagas y pido licencia adicional. Hago el triangular Buenos Aires-Madrid-Nueva York-Buenos Aires. Aerolíneas e Iberia. Y como me organizo si no tengo ni idea? Lo único que se me ocurre es un tour tradicional 20171203_184020(Petrabax el operador) ya que no conocía a nadie de mi entorno que hubiera hecho otra cosa. Y no existía Internet aun. Pero por alguna razón jodida de mi parte, lo desarmo un poco (todo a pérdida), y en lugar de arrancar en Madrid, espero al grupo que venia de ahí en París desde un par de días antes. Disfruté a lo loco esos 5 días a mis anchas en la ciudad Luz, con la guía Michelin que me indicó la mamá de Pablo, aun hoy amigo. El resto del viaje lo disfruté, pero me di cuenta que no era la forma que quería viajar.20171203_184510 Pasaron noches en Londres, Bruselas, Freiburg, Lucerna, Innsbruck, Venecia, Florencia, Roma, Niza, Barcelona y Madrid. Visita a la familia en Galicia. El comienzo del enamoramiento eterno de Nueva York. La parada por tormenta en Montevideo durante 12 horas sin poder cruzar el charco. Sin teléfono porque el Plan Megatel no nos había llegado. 40 días de casi desconexión total. Y con el rollo de que no me gustó el tema tour, así y todo me gustó. Pero no fue la prueba de fuego.

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Primera foto. Recien aterrizado en Charles de Gaulle. Todavia volaba el Concorde

Me di el primer gusto. Lo invité a mi hermano que estaba terminando su carrera a hacer Disney y Miami. Nuestro último viaje juntos y solos. Un placer, aun cuando la cara nuestra se transformó cuando llegamos a un hotel en refacciones en Miami o cuando me negaba a pedir información en la calle cuando cada día nos perdíamos volviendo de los parques de Orlando.
Volví a la onda playa un par de años, pero porque necesitaba parar, ya me había metido en un MBA y algo más profundo que leer los chistes de la última página del diario lastimaba mi cabeza en el verano. Pero un trabajo que no me gustaba me trajo una sorpresa agradable: viajar a una convención a Las Vegas y trabajar unos días comprando ropa en Nueva York. Y con la plata de otro. Mujeres envidien la situación. Viaje con Ariane, una diseñadora con la que no nos llevábamos uauh, pero logramos llevarnos bien. El aire fuera de la oficina y el ambiente distinto aceitó la relación esos días.
Otro cambio de trabajo y ahí uno de mis jefes, Facundo, me pasa el dato de la chica que le armaba los viajes a la novia, hoy su mujer. Era Dolores González Orcoyen. Va con nombre completo porque si bien hacía su trabajo en su agencia medio boutique, pegamos onda y me ayudó en serio a planificar los viajes y llevar a cabo mis ideas. Con los años perdí contacto, no la encontré más y creo que se dedicó a la docencia. Pero mi gratitud es eterna y nombrarla es un pequeño homenaje. Quizás así la pueda cruzar de nuevo.
Ahí se agregaron Chicago, Canadá, Boston, Hawaii, San Francisco, Australia, Egipto, Costa Rica, Grecia. También toques de Argentina, mientras pudiera, conocía el mundo, que sabía que rumbo llevaría mi vida y hasta cuando poder hacerlo. El laburo me agregaba Chile, Uruguay, Panamá, Sudáfrica y Colombia

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Esto que seguro ya no existe tal cual

Año 1999. Se venía el cambio de siglo, había que hacer algo distinto porque el mundo pasaba a tener 3 ceros juntos y las maldiciones que hoy te llegan por whatsapp, jamás llegarían a suceder si los de sistemas no hacían los cambios apropiados. Mejor pasarlos en la seguridad del primer mundo?
Se vino la locura. Dolores me ayudó. Armamos un viaje único e irrepetible. La familia, Mamá, Papá y Hermano nos íbamos a pasar las fiestas a Galicia, con toda la familia de Papá, el único viaje al exterior que hicimos los 4 juntos hasta ahora (Asunción y Foz de Iguazú no sé si cuentan). Soñado. Pero como me encantaba Sorpresa y Media y Julián me hacía llorar todos los domingos con reencuentros familiares de emigrantes similares a la mía que durante décadas no tenían más contacto que una carta, o llamado por línea fija, tenía que armar mi sorpresa y media. Le puso toda la onda. Hasta me consiguió un billete de papel que tenía un itinerario igual. La primer media sorpresa? 4 días en Nueva York. Justo antes de Navidad, como en la películas. La última vez que vi las Torres Gemelas. Y como me ayudó a soñar, las sorpresas siguieron en el viaje. Llenando el papelito verde de migraciones yanqui, a que hotel vamos? Pone la dirección que el nombre es difícil. 301 Park Avenue (juguemos al enigmático).

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Los culpables del raspador

Y aun con lo perfecto del momento, el click vino después. 20171203_184929.jpg
Casi todo pasó en los 90, donde me fue bien laboralmente, tuve suerte, buenos jefes, buena empresa, le puse garra y la apreciaron y retribuyeron. No dejaba de ayudar el dólar quieto y viajar con un amigo pata, que bajaba el costo de alojamiento a la mitad y que el dólar barato nos permitía hotelazos. Que más pedir.
Llegó la crisis de 2001 a Argentina. Caos. El dólar se cuadruplica. Pero la necesidad de escapar esta locura fue más fuerte. Ya sin Dolores, por mi cuenta armo algo que no había hecho hasta ese momento. Hostel. De 301 Park Avenue a hostel. Que shock? No, porque igual estaba en París, mi primer amor, y como la podés pasar mal, si siempre hay una baguette que te llena, de vez en cuando un gustito como una y solo una cerveza pero sentado en Champs Elysées viendo pasar la vida. Menos regalos para llevar. Me gusta el arte de regalar, pero encontré el detalle que podía pagar. El viaje en tren a Madrid un desastre, pero eso fue hace ya 16 años y aprendí como era el tema. Después llegué a Andalucía, con mi primer road trip a solas, un total descubrimiento. Finalmente, Galicia, a resolver raíces.

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Tajo de Ronda

Hice lo que realmente me importaba: caminar, ir a los museos que me gustaban, estar con mi familia de allá unos días, enfriar mi cabeza de Argentina, que adoro pero que te quema de vez en cuando, y gastar menos en pavadas que antes ni me planteaba y esos euros (ahora sí existía el euro) destinarlos a lo que me generaba algo distinto, valor apreciable.
Hice el click. Lo importante era seguir raspando el mapa. La vida te sube y te baja. Sale como querés con suerte. Y si no, hacé lo posible para disfrutar de lo que te permita. No es justa, pero es vida. Los lujos hay veces que los podés tener o no, pero si te gusta viajar, el lujo es hacerlo, de la forma que te guste y puedas. Todo vale. Hay que animarse. Nada más y nada menos.
En este primer post están todas las pistas de lo que me gusta y como me organizo. No sé si es lo mejor, pero es la mía. Como dijo Juano, que en una tarde de cerveza en Acassuso me inspiró, te voy a contar mis techos y mis intemperies.

 

Por suerte, seguí raspando el mapa y pienso seguir haciéndolo. Espero ayudarte con el tuyo.

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22 comments

  1. Que linda historia Raspando! Nunca la había leído… Me hiciste acordar a mi primer viaje a Europa (’99 con amigas), donde también armamos todo con las guías Michelin y llamadas telefónicas reservando los hostels, porque recién empezaba a usarse internet y coincido en que organizar uno el viaje que desea, es la mejor manera de viajar.
    Un beso

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    1. amo mis guias Michelin, jamas me fallaron, desde mi primer viaje. Si ahora las recomendaciones vienen por apps, pero había que ser valiente en salir al mundo sin un telefono de entel siquiera (alguno sabrá que era eso??)

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  2. Que lindo todo lo que contas!Sobre todo el más importante que es el encontrarnos con lo que realmente nos apasionaba que es viaje. Por muchos viajes más y a seguir raspando! Un abrazo.

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